
EL RETRATO DE JOSÉ
El retrato de José

Cierto día, mientras José caminaba en los pasillos del tianguis buscando algo de ropa de medio uso para comprar, sintió una necesidad extraña de mirar hacia donde se encontraba una anciana vendiendo cosas antiguas, entre las que destacaba un _retrato al óleo sobre lienzo con marco de caoba tallada y dorada_ que estaba cubierto por una tela.
José le pidió a la mujer de edad avanzada que le permitiera ver la imagen del retrato, por lo que la dama le retiró la tela que lo cubría para dejar ver la imagen de un hombre apuesto vestido con un elegante traje de levita (frac) y una capa negra. En la cabeza llevaba un sombrero de copa alta como el de los magos.
Algo que tenía dominada la voluntad de José lo hizo comprar ese retrato y llevarlo a su casa. Su vivienda era modesta, construida de bajareque, palos y tierra, pero pintada de cal, toda de color blanco, y el techo de huano. José colocó en una de las paredes aquel retrato que, por razones inexplicables, había comprado a la mujer adulta en ese tianguis.
Ya entrada la noche, José colgó su hamaca y se acostó a dormir. Cerca de las tres de la mañana sintió una presencia extraña. Al abrir los ojos, vio parado junto a él un ser de casi dos metros de altura, vestido de la misma forma que el hombre del retrato, pero el ser era hecho de obscuridad translúcida, sin rostro y con unos puntos rojos que ocupaban el lugar donde debían estar los ojos. Estos eran como dos bolas de fuego flotando en el abismo. El ser no emitía palabras, solo le hizo un ademán pidiendo que José lo siguiera. Sin voluntad y atravesando por un tipo de parálisis, José caminó con dirección al retrato que en ese momento era una puerta interdimensional, una puerta al infierno. José fue tomado de la mano por ese ser y llevado dentro de ese abismo sin fin.
Después de aquella madrugada, en el retrato ya no estaba la imagen del joven; ahora aparecía José vestido con el mismo traje antiguo de color negro, capa y una chistera, sombrero de copa alta de catrín. Los familiares de José, al no verlo en la mañana posterior, comenzaron una búsqueda y dieron parte a las autoridades. Fue un perito forense quien notó que en el retrato se encontraba la imagen de José. Para complementar los procesos de la investigación, le tomó una foto con su teléfono celular al retrato de José vestido de catrín. La foto de José fue publicada en la página de las autoridades que llevaban a cabo la búsqueda, mas nunca imaginaron que acababan de abrir muchas puertas interdimensionales que llevan al infierno en cada pantalla de los teléfonos celulares y computadoras.
Dicen que ya hay muchos testimonios de personas en todo el mundo que ven salir de sus pantallas un ser alto vestido de catrín, de tinieblas translúcidas, que los llama a seguirlo para desaparecer en el vórtice infernal, indefensos, paralizados y sin voluntad.
¡Ten cuidado con el retrato de José si lo ves en internet!
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