
EL TORO NEGRO DE KANASÍN
EL TORO NEGRO DE KANASÍN
“El toro en la oscuridad”
Por: Félix Bigman

Estaba por entrar la noche en una milpa cercana a la hacienda Teya y Máximo Baas permanecía escondido esperando para asegurarse que su vecino Emeterio Ucan no estuviera, tenían varias generaciones desde sus abuelos peleando sin pensar en las consecuencias, esa noche sabía que había fiesta en Kanasín y Emeterio iría con Petrona su mujer a la vaquería, planeó destruir la siembra de su vecino, y robar las únicas dos vacas que poseía, poco le importaba que Emeterio era un hombre que vivía de la milpa y de vender la carne de sus vacas en los fines de semana para darle sustento a su esposa, sus cinco hijos y su anciana madre.
Después de haber robado las vacas y destruido la siembra de su vecino de milpa. Máximo se quedó sentado entre el monte bebiendo una botella de aguardiente, se encontraba bastante ebrio cuando de entre la maleza salió un pequeño ser que le dijo, por tu maldad pagarás por cada cosa que tus antepasados le hayan hecho a la familia de Emeterio… Máximo soltó la carcajada no paró de reír hasta que quedó dormido.
Al día siguiente Emeterio llegó poco antes del amanecer a su milpa, cuando vio todo destruido sintió que el mundo se terminaba, pues no tendría que darles de comer a sus hijos, por mucho tiempo caminó en busca de sus dos animales sin tener éxito, regresó muy triste a su casa pero no comentó nada para no causar tristeza en su esposa y su madre.
Casi en la noche escuchó que su vecino Máximo no había llegado a su casa y todos en Kanasín lo estaban buscando.
Al día siguiente se dirigió de nueva cuenta a su milpa, solo había caminado unos metros y le salió a su paso un toro gordo negro, por un momento sintió miedo de que el animal fuera a embestirlo, sin embargo había algo misterioso en la mirada del burel que se le hacía familiar.
Mientras corrían los minutos notaba como si el animal tratara de decirle algo, tomó su escopeta y le dio un certero tiro en la cabeza del animal que tenía como quinientos kilos de peso, al verlo muerto destazó al animal y llevó la carne a vender en su puesto junto a la plaza
Después de haber vendido gran cantidad de la carne llevó una parte para que su mujer la salara como era costumbre, con el dinero que juntó de la venta de carne tenía suficiente para salir del problema en que lo había metido Máximo Baas que seguía desaparecido, porque los señores del monte lo habían convertido en toro, sin saberlo todo el pueblo de Kanasín había comido de su carne, desde entonces se ve en las penumbras de las madrugadas un toro deambulando por la plaza buscando comer la carne de los descendientes de quienes hayan comido de la suya.
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