
EL RADIO ANTIGUO DE LA ABUELA,
EL RADIO ANTIGUO DE LA ABUELA,
Por: Félix Bigman

María Cristina Vales Escandón viuda de Herrera, tenía por costumbre salir por las noches a la puerta de su casa que se encontraba en el centro del pueblo
con una vieja mecedora de estilo colonial a escuchar un viejo radio antiguo, de esos que funcionaban con bulbos, un aparato de la marca GENERAL ELECTRIC que su padre había comprado a principio del siglo XX en los Estados Unidos, en esos tiempos era una posesión suntuosa,
para ella ese aparato era su mayor tesoro por encima de las joyas que heredó de su abuela y su madre;
pues le permitía viajar a través del tiempo en sus,recuerdos en los que mágicamente pasaba de momentos de su niñez a los momentos junto a su esposo Don Juan Herrera Gamboa, con quien por muchos años compartió ese gusto por salir a escuchar la radio a las puertas de esa casa antigua con el techo alto, paredes gruesas, puertas y ventanas grandes de cedro al estilo colonial,
Casa que en los tiempos de su padre era la más grande y lujosa del pueblo,
Salir a escuchar la radio era equiparable para ella con las suntuosas fiestas que organizaba su padre en sus días de infancia, cuando el oro verde estuvo en su mayor auge,
a sus 99 años de edad la soledad le iba lacerando su corazón, por el desamor de sus hijos y nietos quienes veían en ella el instrumento para obtener dinero,
Un buen día Pedro el más pequeño de los cuarenta nietos: llegó con su novia Elena a vivir con ella, para doña María tener a su nieto le recordaba los días cuando su hijo José padre de Pedro era un niño, por esa razón la venerable anciana despertaba muy temprano a prepararle los guisos que ella recordaba eran los predilectos de su desamorado hijo,
Una mañana que Pedro y Elena regresaron de una fiesta algo ebrios
La novia del nieto lo convenció de fraguar un perverso plan para acabar con la vida de doña María Cristina, quien todavía podía vivir algún tiempo más,
Pedro se dejó llevar por la avaricia y el macabro plan lo ejecutaron sin que alguien sospechara del crimen, el cuerpo de doña María fue cremado y puesto en una urna, al día siguiente los roperos antiguos de la abuela fueron revisados por aquellos dos que sin piedad la asesinaron
,en ellos encontraron joyas como collares de zafiros, esmeraldas, perlas al igual que más de cien monedas de oro y quinientas de plata, los macabros nietos se dedicaron a gastar todo eso en cabarets, fiestas,casinos
en menos de un mes se les terminó y siguieron los muebles coloniales y los cuadros de los retratos de los tatarabuelos de Doña María Cristina, quienes fueron fundadores del pueblo en los tiempos de las grandes haciendas de Yucatán, a eso le siguieron las tierras que eran bastantes
Un día que despertó Pedro vio que Elena se había huido con lo poco de dinero que le quedaba, Pedro comenzó a beber con frecuencia un día se le ocurrió vender la urna y el radio que tanto amaba la abuela para poder llevar a efecto las dos ventas abrió el viejo radio y vertió en él las cenizas de doña María, posteriormente se dirigió
A la ciudad de Mérida para malbaratar la radio en una tienda de antigüedades y la urna la hizo pasar por un florero
Pasaron muchos meses para que Pedro regresará al pueblo, le faltaban dos esquinas para llegar a la casa de la finada abuela, cuando una vecina muy molesta lo increpó reclamando por el escándalo que según ella hacía en las madrugadas con la música en alto volumen
Molesto por los reclamos de la vecina apresuró su tambaleante paso pateó la puerta entró y se arrojó al suelo pues no había ni una silla en la enorme casa que ya mostraba rastros de abandono como humedad en las paredes y telarañas en el techo, de repente mientras Pedro lloraba en su soledad miró en una esquina de la casa y se quedó estupefacto… el antiguo radio de la abuela se encontraba asentado en el suelo
Por un momento Pedro pensó que era una alucinación por los estragos del alcohol en su organismo
Eran como las doce de la noche cuando Pedro comenzó a sentir fuertes dolores en su hígado y riñones, de tan fuertes dolores perdió el conocimiento hasta que…a las tres de la mañana escuchó música antigua charleston foxtrot, por último un vals, cuando abrió los ojos en el centro de la sala se encontraban dos personas bailando, eran Doña María Cristina y Don Juan sus abuelos, incrédulo sin poder comprender que sucedía vio la casa resplandeciente de bella, con los muebles, los cuadros, cada cosa en su lugar como en sus mejores tiempos, para mayor sorpresa de Pedro en los muebles estaban sentadas las personas de los retratos.
Cuando la radio dejó de tocar la última pieza de vals, la pareja que bailaba en el centro le hacían un ademán para que se acercara,
Pedro recordó las cosas terribles que con Elena le habían hecho a la abuela y se arrodilló junto a los bailarines que lucían incluso más jóvenes que Pedro el muchacho lloró suplicó imploró el perdón de todos los presentes,
Quienes le sonrieron le sacaron sus lágrimas
lo abrazaron y al compás de las notas de un blues que sonaba en la radio de la abuela se fueron desvaneciendo como con los recuerdo en el pasado.
Cuando amaneció la vecina fue para reclamar a Pedro nuevamente por la música a deshoras y con alto volumen
Al ver la puerta abierta entró y se encontró con el cuerpo sin vida
del muchacho,
Después de varias décadas de lo ocurrido, la casa se encuentra en ruinas sin puertas y ventanas… pero los vecinos del pueblo aseguran que todas las madrugadas a la misma hora se puede escuchar al radio de la abuela a todo volumen tocando música del pasado mientras una pareja fantasmal baila en el centro de las ruinas de la casa.
© 2026 Félix Bigman. Todos los derechos reservados.